Tuesday, November 8, 2016

MUERTE CIVIL PARA TERRORISTAS

"Sendero Luminoso utilizaba el terror como arma para buscar destruir la sociedad peruana ... el MRTA ejecutó 46 secuestros entre 1984 y 1997, realizó "juicios populares" que eran en la practica auténticos centros de tortura física".  Héctor Becerril. 


Foto: Caretas. 1982.
Copia: @HurgandoPeru

Desde la caída de SL-PCP y el MRTA, la izquierda ha retrocedido en el uso de las armas y bombas para lograr sus objetivos de poder. Muchos movimientos enmascarados como colectivos de participación ciudadana y ONG de derechos humanos han impulsado la mutación de la izquierda terrorista con el único fin de castigar a quienes lo vencieron y hacerse del poder, meta que ha sido siempre su objetivo.  Hoy en lugar de bombas, tiros selectivos, secuestros, cobro de cupos, y horrendos asesinatos se usa la “lucha por los derechos humanos”, el “rescate” de la cultura, "la defensa" del medio ambiente, los derechos de "género", y otros como asidero “democrático” en su avance político. Por otro lado, durante los gobiernos de Paniagua y Toledo se han relajando las leyes antiterroristas que han permitido una maquinaria caviar enquistada en el poder judicial la cual ha dado legalidad al informe de la CVR, aún cuando su cuestionado e incompleto contenido no es vinculante.  El marxismo ha sido la cuna de la izquierda terrorista y continua siendo la base de su ataque a las instituciones de poder como la iglesia, valores clásicos y la familia.


Foto: Caretas, 1985
Copia: @HurgandoPeru

Sin embargo, por primera vez en la historia del Perú y después de 36 años en que los grupos terroristas SL-PCP y MRTA iniciaran una terrible ola de sangre, Fuerza Popular ha presentado el proyecto ley de Muerte Civil para terroristas y para sancionar la apologia al terrorismo. En un texto de ocho páginas, Héctor Becerril ha sustentado el proyecto ley llamando a las cosas por su nombre y haciendo justicia para los miles de peruanos que sufrieron el embate terrorista.


Foto:VM Quechua
Copia: @HurgandoPeru

Este proyecto de Muerte Civil, que esperamos sea aprobado por el pleno del Congreso, parece  ser el pare al “blanqueamiento” terrorista en la función pública; ley que evitaría que un condenado por terrorismo llegue al Congreso como fue el caso de Maria Elena Foronda. Foronda, llegó al Congreso con el grupo que parece ser la fábrica de reciclaje del MRTA, Frente Amplio. Es tal la postura pro terrorista de los miembros de Frente Amplio que la Congresista Glave ha declarado abiertamente que el condenado por terrorismo Olaechea, es un “terrorista decente”. Resulta incomprensible lo dicho por Glave dado que tal dislocada afirmación es literalmente una dicotomía y una ofensa a la decencia.


Foto: Twitter.  Abel Gilvonio candidato al Congreso por Frente Amplio. 

Asimismo la ley de Muerte Civil castigaría la apologia al terrorismo, como lo es el Mausoleo terrorista, donde a plena luz del día y a vista de todos, se intenta elevar a categoría de mártires a delincuentes terroristas. Esta ley pondría fin a la ataraxia de las autoridades locales y del ejecutivo que poco o nada han hecho por erradicarlo. 

La izquierda pro terrorista es antidemocrática y funesta desde su fundación, se dicen luchadores sociales, defensores de derechos humanos, pero hasta el momento no han hecho absolutamente nada positivo por el bien del país; son valientes para azuzar a la población, bloquear carreteras, marchar en las calles, destruir el patrimonio público, salir desnudos a retar a la Iglesia, pedir todo, pero trabajar nada.  En la realidad la izquierda pro terrorista es como el avestruz, escondió el pescuezo cuando las bombas y balas de sus parientes cercanos destruían al país. 


Foto: Centro de Lima, 1989. Alejandro Balaguer
Copia: @HurgandoPeru

Finalmente, se ve una pequeña luz al final del túnel. Los terroristas que se ensañaron con los Húsares de Junín, con los pobladores de Lucanamarca obligando a las madres a sofocar a sus bebés, los peruanos de Acosvinchos, Marca, Acobamba, Viscashuamán, Huanta, Huamanga, Cochas, Cutivireni; los asesinos de López Albujar, del Ingeniero Ballón, de Maria Elena Moyano, del Ingeniero Ludeña, de Juan Valer; los cochebombas en Tarata, Ventanilla, Limala toma de la embajada de Japón, por mencionar algunos, "son actos terroristas que los peruanos no pueden olvidar".  Consecuentemente, los terroristas no pueden venir reciclados dentro de grupos de izquierda a pretender un trabajo en el Estado cuando destruyeron todo lo que representa el Estado y su democracia.

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