Friday, August 9, 2013

CVR: VERDAD QUE NO ES VERDAD, NO RECONCILIA


"En el mundo en donde la mente se dedica a justificar el terror, pienso que hay que dar ciertos limites a la violencia y amortiguar sus efectos terroríficos impidiendo que llegue al máximo su furor." Albert Camus. Obras Completas II, 258.                                                        
por Susana Danino @berkeliana

Fuente: "Atentado terrorista perpetrado por Sendero Luminoso, en Tarata", Miraflores, Lima Perú.  Julio 16 de 1992.  Museo de la Nación, Lima Perú.


El informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, por sus siglas CVR, instituida en el 2001 y concluida en el 2003, no ha cumplido con su cometido: uno informar la verdad y dos reconciliar a la población.  La intencionalidad del informe no se ha cumplido, por que inicialmente pone un candado de 'verdad' que imposibilita el escrutinio.  Razón por la que muchos ven con horror criticar o pedir su revisión, ya que es cuestionar 'la verdad'.  En primer lugar, el informe no da cuenta de la verdad, pues omite las opiniones de una parte de la historia del terrorismo: las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú.  En segundo lugar, no ha cumplido con "reconciliar" al país, por el hecho mismo de omitir las declaraciones de las FF.AA y PNP, creando resentimientos en un sector de la población.  No ha reconciliado por que ha justificado la violencia terrorista, esencializado al delincuente terrorista como un ser históricamente sometido y colonizado, producto inalterable de su medio, de su pobreza, y del abandono del Estado.  Este sesgo ideológico, filosófico y teórico, sustentado permanentemente por las ONG de derechos humanos, sirven para justificar los abusos y crímenes de SL-PCP y el MRTA y reparar a la familia de los terroristas.  La CVR ha dejado plasmada controvertidas opiniones ideologizadas, impulsadas por la mayoría de sus miembros de amplia tendencia socialista y marxista; actitud que ha parcializado a los ciudadanos profundizado heridas causadas por el alzamiento terrorista.  Por lo tanto, mientras no se diga la verdad, la reconciliación será imposible.
Hablar del significado de la verdad implica hablar en dos sentidos: el primero para referirse a una proposición y el segundo para referirse a una realidad.  Ambos conceptos tienden a crear confusión, ya que el primero habla de una proposición verdadera a diferencia de una falsa, y el segundo se dice de una realidad verdadera a diferencia de una aparente, irreal e inexistente. Aristóteles rescata una "concepción lógica" y define claramente a la verdad como una con propiedades de ciertos enunciados, 'decir lo que es, es' y 'decir lo que no es, no es.'  En otras palabras, para que algo sea verdad tiene que haber adecuación o correspondencia, entre el enunciado y la cosa enunciada.  En general podría decirse que existen controversias entre las tendencias filosóficas y las lógicas sobre la verdad.  Las tendencias filosóficas argumentan que la verdad lógica no tiene en cuenta los 'supuestos que subyacen a toda concepción semántica'.  Diccionario de filosofía.  José Ferrater Mora.  366-7.  Mejor dicho, bajo esta concepción la verdad tiene que tener en cuenta, entre otros, razones, motivos, causales, etc.  El gran problemas que plantea la visión filosófica sobre la verdad “es cuando no se puede distinguir entre lo que es verdad y lo que es la verdad”.  

El concepto de verdad en el informe de la CVR, propone una visión filosófica y no una lógica.  Primero, el informe se inicia con un candado de percepción ideológica sobre la historia del terrorismo, guardándola bajo llave en su propio pasado: violencia de origen político.  El enunciado "conflicto” implica una confrontación antagonista, una disputa de dos o más.  Sin embargo, la violencia fue desatada por un grupo agresor y el Estado se defendió de esa agresión, por lo tanto no hay adecuación entre el enunciado y la cosa enunciada, conflicto armado interno es falso.  Lo que aconteció fue terrorismo.  

Más aún, el lenguaje inicial "Conflicto Armado Interno”,  sella una realidad de verdad subyugada a una interpretación filosófica e ideológica desde su concepción.  Esta interpretación tiene en cuenta factores de génesis y eventos históricos, que pretenden justificar la violencia desatada por SL-PCP y el MRTA.     La CVR esencializa al terrorista y evita que este asuma con responsabilidad las consecuencias de sus actos, le anula el libre albedrío y los sentimientos de culpa por sus abusos y crímenes.  

Por otro lado, en la conclusión 19 la CVR indica que el alzamiento fue una manera de 'resistencia' al clasismo, la pobreza y el abandono del estado, por consiguiente 'la rebelión se justifica' (C32), ya que 'una historia de sometimiento, también contiene una historia de resistencia', Teoría literaria contemporánea. Raymond Williams (232).  Por lo tanto, la CVR teoriza que la historia del peruano colonizado, justifica una historia de resistencia como la del movimiento delincuencial terrorista Sendero Luminoso-Partido Comunista Peruano y MRTA.  Con este candado inicial, el informe cierra las puertas al escrutinio, al análisis, y al rol interpretativo del lector (sociedad).  De aquí que, muchos se resisten a criticarla, porque ven con pavor cualquier tipo de análisis a 'la verdad'.

La otra debilidad de la CVR es el recuento de una historia inconclusa porque omite la opinion de las FF.AA, PNP y otros. Este vacío de información en la CVR  plantea un cuestionamiento más allá de lo que es moral y justo, plantea el hecho que no refleja la verdad. Luis Arias Graziani comisionado de la CVR, en desacuerdo con el informe final, lo firma con reservas. Conclusiones, tomo VIII, páginas 267-270.  De igual manera en La verdad del comisionado Luis Arias Graziani el ex comisionado se refiere a esta interrogante durante una entrevista en Frecuencia Latina, y dice que “Sendero Luminoso vendió una historia”, o sea vendió una verdad, y no la verdad. 
Con respecto a la reconciliación podríamos enumerar muchas razones para demostrar que la CVR no ha reconciliado, ni mucho menos ha atenuado la gran brecha entre peruanos, por lo contrario, la ha acentuado. Una de las razones de esta brecha es la definición de 'víctimas' del terrorismo.  Resulta sumamente paradójico denominar a terroristas y/o familias de terroristas, como víctimas. No hay que olvidar que SL-PCP y el MRTA se levantaron en armas y atacaron al Estado peruano.  La lucha contra el terrorismo no fue perfecta, el estado enfrentó un nuevo y letal peligro: el terror.  Los delincuentes terroristas de SL-PCP y el MRTA atacaban cobardemente por la espalda, jamás libraron una lucha frente a frente.  Entonces víctimas no son los agresores, sino los agredidos. por otro lado, hasta el momento ningún miembro de las FF.AA y PNP ha sido defendido, ni reconocido como víctima, por ninguna ONG de DD.HH.

De igual manera la CVR ha dicho que el Estado 'tiene que revertir el clima de indiferencia, con actos de solidaridad' (C-166).  Lo insólito es que aunque la CVR no es vinculante, se ha permitido que sus conclusiones  usurpen  la ley y sienten jurisprudencia. El gobierno de Toledo, se allanó en base al informe apócrifo y cumplió con sus sugerencias.  Tal es el caso del infame memorial 'Ojo que llora', plagado de homenajes a los verdugos de la patria.  Pero, lo más increíble es el reciclaje ideológico de los otrora puño, hoz y martillo, que desafiaron el Estado de derecho. Gisela Ortiz Perea y Gerardo Saravia López, quienes en sus años de vanguardia gritaban consignas comunistas, hoy defienden los derechos humanos.  ¿Qué hay detrás de Gisela Ortiz Perea? es la pregunta que contesta Wilfredo Risco, profesor y ex alumno de la Cantuta, en el programa Rey con Barba de Willax televisión.  Según Risco, Gisela Ortiz Perea era una de las que lideraba Socorro Popular, pero funge como víctima con sendas reparaciones.


En conclusión, la CVR no ha cumplido con su cometido.  El informe no ha dicho la verdad con respecto al terrorismo, en su lugar lo ha redefinido y conceptualizado con el candado inicial de 'Conflicto Armado Interno', para así acogerse a los beneficios establecidos en los fueros internacionales.  El informe no dice la verdad porque omite las opiniones de una parte del todo: FF.AA y PNP.  Tampoco ha reconciliado, ya que sólo ha reconocido y reparado a una parte de la historia terrorista, la de los verdugos y delincuentes terroristas de SL-PCP y MRTA.  Entonces si el informe dice que ha constatado, probado, encontrado, establecido, hallado, afirmado y concluido una parte de la historia, como la verdad de la historia, no ha dicho lo que es, entonces no es, ha mentido.  De hecho, la historia se ha reescrito en base a una parte de esta, aquella que encaja en la memoria de muchos sedientos de odio y venganza; de los que por oportunismo político e ideológico, también han mentido.  Más aún, la alusión a la pobreza del 'individuo colonizado' (Homi Bhabha), aunque importante, no justifica la insania terrorista; echarle la culpa a la 'esencia' por la violencia y los crímenes cometidos constituye un pretexto para evadir la justicia.  El gobierno de Alberto Fujimori hizo lo mejor que pudo con lo que tuvo, capturó a la cúpula terrorista, pacificó el país, y sentó las bases para la prosperidad.  Las FF.AA y PNP pudieron haber cometido muchos errores, pero defendieron el Estado de derecho cuando la izquierda comunista, y los hoy defensores de DD.HH y sus benefactores se agazapaban esperando que las bombas se fueran. La verdad del terrorismo vivido en el Perú no es aquella historia parcializada, teorizada, historizada, ideologizada y justificadora de crímenes del MRTA y SL-PCP plasmada en la CVR; no, no reconocemos esa historia.                                                                                               

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