Saturday, December 10, 2011

¡No Hay Más Mentirones Qué Los Mentirones!

Hace unos días visité una página de Facebook, “NoAKeiko”, autodenominada como un “Non-Profit Organization”  y donde textualmente se pregona “Sí a la vida! ¡Sí a la democracia! ¡Sí al respeto de nuestros derechos! ¡Sí al Perú! ¡No a Keiko! ¡No al retorno del fujimorismo!”  Esta singular presentación no tendría por qué llamarme la atención, si no fuera por los permisibles mensajes de odio, racismo y misoginismo adheridos a esta.  Pude, con mucha paciencia y conteniendo el vómito, leer una y otra vez comentarios altamente racistas y de violencia contra la mujer. Por mucho que se difiera políticamente de otros, no se puede denigrar, no al menos en un grupo auto denominado en pro del “respeto y derechos del individuo”.  En consecuencia este “mimicry” de valores y postulados no es más que un monipodio político donde se vierte la frustración, el rencor, el odio, y la denigración de la mujer con la increíble venia de esta. 

El colectivo @Noakeiko tiene todo su derecho a opinar y participar en el debate político, pero sus derechos terminan cuando los del “otro” empiezan.  Los creadores y mediadores de esta página, al permitir estos mensajes de odio, dan pábulo al racismo y pasan a ser parte activa de una ideología meta-cronista per sé, en desmérito de los derechos ajenos. Este colectivo no solo vierte odio, sino publica fotos editadas de niños para denigrar a la madre.  Tal es la publicación de la foto de Keiko Fujimori y su familia, estampada con las iniciales AP y la cual por protección a la menor no reproduzco. Esta infamia, solo puede nacer de la maldad, de quienes tienen intereses subalternos y oscuros

Más aún, me tomé el tiempo de guardar estos archivos para denunciarlos a posteriori.  Indignada les envié siete sustanciosos comentarios y el octavo fue bloqueado. Vaya que el “Sí a la democracia” no es precisamente un postulado en este colectivo.  Luego pacientemente esperé “alguna respuesta”.  Sólo dos personas se sintieron aludidas, una para flagelarme supuestamente llamándome “Fujimorista”, denominativo muy manoseado últimamente y el cual resumo como un morfema cuando “no hay argumentos”.  El segundo, por lo menos, reclamó el que se me hubiera bloqueado y que mis mensajes hubieran sido borrados rápidamente.  Me pregunto al igual que él ¿es esa actitud, un acto de democracia?

A la misma vez, ciertos actos que se suponían invenibles de algunos promotores de @noakeiko trabajando para la PCM, como es el caso de la Srta. Carlin, puso en el ojo de la tormenta a un colectivo muy lejos de su pregón publicitario.  Dando como resultado una negación completa de la verdad sobre los mensajes de odio y los cuales tengo en mi poder  para desenmascarar las falsa premisas del colectivo  @Noakeiko.  Aunque debo de admitir que si son consecuentes con respecto al odio que día a día vierten en sus paginas, lo que me hace cuestionar sus verdaderos propósitos; desnudando de esta manera sus claras intenciones y bajezas. Después del incidente, por cierto de muy mal gusto, proseguí a denunciar con “pruebas” lo que vengo sosteniendo. 

Creo que en pleno siglo XXI, el racismo no tiene ni debe tener cabida en el debate político. De igual manera la denigración de la mujer, es una escoria lapidaria, de la cual la sociedad peruana hasta el momento no puede zafarse.  En 1923 Carrie Chapman (Latin American Women in Search for Social Justice, Francesca Miller ed. 1991) líder del movimiento feminista escribió en referencia a la evolución femenina en el Perú “el racismo no permite la evolución femenina en el Perú”.  Palabras muy duras, que reflejan nuestra realidad histórica, y la cual nos enfrenta ante el dilema que arrastramos desde hace muchísimos años y el cual no hemos podido superar.  Nos jactamos de ser mejores en todo, en la gastronomía, en los deportes, en tener a una maravilla moderna como Machu Picchu, pero en el tema del racismo y los derechos de la mujer, todavía no hemos despertado de una realidad obtusa.

Más aun, este colectivo de odio NoAKeiko, parece obviar la heterogeneidad racial en el Perú, realidad histórica que data desde hace más de quinientos años.  Rechazar esta realidad es pues caer en un etnocentrismo delirante que induce al racismo.  La identidad peruana está basada en una historia conjunta de vida, de errores, y de triunfos.  La identidad no es proclive a un linaje ancestral, vivimos en épocas distintas, el racismo no va de acuerdo a la modernidad, ni al pensamiento generacional. Nos guste o no, TODOS somos una mezcla redundantemente híbrida, a la cual Cornejo Polar llamó “feliz y confuso ser heterogéneo”.   

De igual manera “atacar al mensajero”, como lo hizo @elestigmadecain con la Srta. Mar Mournier, no es precisamente serio ni académico, ni mucho menos intelectual.  En una crítica constructiva el autor muere para que el texto viva (The Death of the Author, Roland Barthes 1987 Ed. ).  Porque al final es el mensaje el que se tiene que desmenuzar y rebatir para exponer sus debilidades y sus fortalezas.  Asimismo, decir que algunas "apreciaciones de profesionales" en referencia al "perfil sicológico" de la Srta. Mar Mounier, sin citar siquiera a uno, es pues un mal chiste y le resta seriedad a su posición y queda como un planteamiento en base a "supuestos"; no hay mas mentirones que los mentirones. 

Por otro lado, atribuir un denominativo indicativo de “Fujimorista”  a los que difieren de su opinión revela una intrínseca paranoia política.  Una especie de “resabio” y pancada política que vende miserere y se presta a un manirroto de ideas que conllevan a ideologías extremas. En este sentido, mi pregunta es, puede un discurso ser objetivo mientras persigue un fin moralizador? (The Content of The Form, The Value of Narrativity in The Representation of Reality 1987, Hayden White ) El colectivo @Noakeiko ha perdido objetividad, por cuanto con una se presenta como "la reserva moral" y con la otra humilla, denigra, y ataca a otras mujeres.

Para terminar, cuando @elestigmadecain se refiere a la “bien montada” estrategia Fujimorista” lo invito a probarlo y  a que cada una de sus afirmaciones puedan develar esta estrategia, que sería por cierto, muy interesante debatir.  Así pues señor, el estigma de Caín, no fue precisamente el haber traicionado a su hermano, sino el haberlo traicionado con maledicencia.  Metáfora que en un dicho urbano se repite una y otra vez: “El peruano es el peor enemigo de otro peruano”. Con la salvedad del tiempo y esperando mi querido señor, que pueda después de esta humilde opinión, por lo menos en el futuro, dar un poco de credibilidad a su posición.


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